viernes, 23 de enero de 2015

La procesionaria del pino.

En esta ocasión, dentro del apartado de Consejos Prácticos, hablaré de los problemas que nos puede causar la PROCESIONARIA DEL PINO.

La  Thaumetopoea Pityocampa, vulgarmente conocida como Procesionaria del Pino, es una oruga que tiene todo el cuerpo cubierto de pelos urticantes.

Muy común en nuestros bosques, es fácilmente reconocible por tener el cuerpo negro y unas bandas recubiertas de pelos de color rojizo.

La vida de la procesionaria se divide en tres fases:

Mariposa:
En verano las mariposas se aparean y ponen huevos en las acículas de los pinos.

Oruga:
A los 30 o 40 días de la puesta, nacen las orugas. Construyen sus bolsones de seda (nidos), donde pasarán el invierno.

Crisálida:
Finalizado el invierno,  las orugas descienden de los árboles en forma de procesión (forma que le da nombre), para enterrarse y terminar su proceso construyendo el capullo.
Del capullo nace una nueva mariposa en verano, y con ella se vuelve a repetir el proceso.

Los nidos son también característicos y reconocibles. Se trata de unos bolsones sedosos de color blanco, que cuelgan de las agujas de los pinos.

Tanto los nidos como las orugas, pueden desprender pelos urticantes muy volátiles.

La fase de Oruga a Crisálida, es la más peligrosa. Es cuando suelen estar más activas.

El contacto con estos pelos urticantes, provocan erupciones y sarpullidos en la piel. En personas muy concretas, podrían generar una reacción alérgica.

Es una oruga especialmente peligrosa para los perros al: olfatear, lamer o comer la hilera de orugas (los cachorros por su curiosidad suelen ser los más afectados).

Los síntomas (en perros) son claros e inmediatos: Aumenta la salivación, inflamación de la lengua que presenta un tono amoratado, ampollas y úlceras que pueden llegar a producir la pérdida de alguna parte de la lengua del animal e incluso en los casos más graves, la muerte del mismo.

Es importantísimo que nuestro perro sea atendido lo antes posible por el veterinari@.







Mi agradecimiento a Raúl Aranda, por las fotos de los bolsones de las procesionarias y los buenos momentos que pasamos en esta ruta.


Procesionaria saliendo de los bolsones.


2 comentarios:

  1. ¡Hola José Vicente! Curioso artículo de esta oruga que solemos ver más a menudo de lo que quisiéramos. Es de agradecer la información para que no nos pille desprevenidos, sobre todo si llevamos perros.
    Saludos.

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  2. Muchas Gracias Emilio.
    Como bien dices, vemos la procesionaria más a menudo de lo que quisiéramos.
    Hay lugares en los que parece se ha controlado e incluso prácticamente eliminado, pero hay otros en los que ha vuelto a descontrolarse.
    Un saludo

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